Fabricación

Los artesanos de La Navarra cuentan que este proyecto fue relativamente sencillo de fabricar, ya que el diseño que les proporcionó Izaskun era muy completo.

© Uxío Da Vila / AHEC
© Uxío Da Vila / AHEC

Los dos equipos –arquitectos  y fabricantes– se reunieron en varias ocasiones desde el inicio, para poner ideas en común y asegurarse de que lo que estaban diseñando se podía fabricar de manera realista.

La parte más laboriosa fue desglosar la pieza en los diferentes componentes para su elaboración. Aunque Una ventana al universo Arzak mezcla seis especies de madera diferentes, los diseñadores habían especificado claramente qué tipo de madera querían usar para cada pieza, así que el proceso avanzó sin contratiempos.

© Uxío Da Vila / AHEC
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“Solamente hemos modificado algún detalle mínimo del diseño, como algunos herrajes, porque no se podían hacer, pero siempre respetando el sentido del dibujo.”

© Uxío Da Vila / AHEC
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“Solamente hemos modificado algún detalle mínimo del diseño, como algunos herrajes, porque no se podían hacer, pero siempre respetando el sentido del dibujo”, apuntaban los carpinteros de La Navarra encargados de fabricar la pieza.

Izaskun y su equipo querían que el objeto resultante tuviera una relación directa con la sostenibilidad de los bosques de frondosas, por ello se fijaron en la proporción en la que los árboles de diferentes especies crecen en los bosques estadounidenses, para determinar qué tipo de madera utilizar para cada componente del mueble. Siguiendo esta lógica, utilizaron algunas de las especies más abundantes, como el roble rojo y el tulipwood, para las piezas más grandes, y otras especies menos abundantes, como el aliso o el cerezo, para las piezas de tamaño más reducido.